Raíz de ashwagandha, rhodiola, ginseng y un hongo reishi sobre una mesa de madera.

Adaptógenos: Qué Son, Cuáles Tienen Evidencia y Qué No Te Cuentan

Raíz de ashwagandha, rhodiola, ginseng y un hongo reishi sobre una mesa de madera.

La palabra adaptógeno está en todas partes: en cafés, gomitas, polvos para batidos y frascos de hongos, incluidos los nuestros. Suena bien y promete mucho: una sustancia natural que ayuda al cuerpo a "adaptarse" al estrés.

En esta guía te contamos qué significa de verdad, qué dice la evidencia de cada adaptógeno, y algo que casi ninguna marca te va a decir, aunque venda adaptógenos.

En resumen

  • Adaptógeno es un concepto de 1947 que la Agencia Europea de Medicamentos considera que necesita más clarificación: ningún estudio que revisó bastó para demostrar eficacia en una condición clínica definida [1].
  • No todos tienen la misma evidencia. La ashwagandha es la más estudiada y baja el cortisol, pero no el estrés que las personas dicen sentir [2]; la rhodiola tiene evidencia contradictoria y el ginseng no tiene evidencia convincente para la memoria.
  • En los hongos la evidencia también es desigual: resultados mixtos en el Cordyceps, un ensayo pequeño con Melena de León y, en el Reishi, evidencia sobre el sueño solo en animales.
  • No hay un adaptógeno mejor en general, y por ser naturales no son inocuos: la ashwagandha tiene casos publicados de daño hepático [3].

¿Qué son los adaptógenos?

El término lo propuso en 1947 el farmacólogo soviético Nikolai Lazarev, para describir sustancias que aumentarían la resistencia "no específica" del organismo frente al estrés [1]. Más tarde se definieron tres características que debería cumplir un adaptógeno:

  • Ser prácticamente no tóxico.
  • Actuar de forma no específica, aumentando la resistencia frente a muchos tipos de estrés, físico, químico o biológico.
  • Tener un efecto normalizador: ayudar a devolver el equilibrio al organismo, sea cual sea la dirección del desbalance.

Es una idea atractiva. El problema es demostrarla.

Lo que casi nadie te dice

En 2008, la Agencia Europea de Medicamentos revisó el concepto de adaptógeno y concluyó que necesita mayor clarificación y más estudios, y que el término no es aceptado en la terminología farmacológica y clínica que se usa comúnmente en la Unión Europea [1].

La agencia reconoció que existen muchos estudios, pero señaló que los datos clínicos tienen deficiencias: criterios de inclusión mal descritos, diagnósticos poco claros, diseños débiles y, en algunos casos, muy pocos pacientes. Ninguno de los estudios que revisó bastaba para demostrar eficacia en una condición clínica bien definida.

¿Por qué te lo contamos, si vendemos hongos que se describen como adaptógenos? Porque creemos que es mejor que lo sepas por nosotros. "Adaptógeno" es una palabra útil para describir una categoría y una tradición de uso, no una garantía de efecto. Lo que importa es la evidencia de cada sustancia por separado, y esa es muy distinta entre una y otra.

Los adaptógenos más conocidos, según su evidencia

Ashwagandha: la más estudiada, con resultados que no coinciden del todo

Es el adaptógeno con más ensayos clínicos. Un metaanálisis de 2022, con 12 ensayos y 1.002 participantes, encontró que redujo el estrés y la ansiedad [4].

Pero un metaanálisis de 2025, con 488 personas, encontró algo más matizado: la ashwagandha bajó el cortisol, la hormona del estrés, pero no tuvo efecto significativo en el estrés que las personas decían sentir [2]. Los autores señalan que faltan estudios más largos y en poblaciones más diversas.

Precaución importante: se han publicado casos de daño hepático asociados a suplementos de ashwagandha, con ictericia, que se resolvieron entre uno y cinco meses después de suspenderla [3]. Son casos poco frecuentes, pero reales.

→ Leer: ashwagandha, para qué sirve y cómo se compara con el Reishi

Rhodiola: evidencia contradictoria

Se usa contra la fatiga física y mental. Una revisión sistemática de 11 estudios concluyó que la investigación sobre su eficacia es contradictoria: algunos estudios encuentran efecto y otros no [5].

Ginseng: sin evidencia convincente para la memoria

Una revisión Cochrane concluyó que no hay evidencia convincente de que el Panax ginseng mejore la función cognitiva en personas sanas. Algunos estudios mostraron mejoras en aspectos puntuales, pero eran demasiado distintos entre sí para sacar conclusiones [6].

Eleuterococo o ginseng siberiano: el adaptógeno "original"

Fue el primero en estudiarse bajo este concepto. La propia Agencia Europea de Medicamentos lo usó como caso de análisis y concluyó que ningún estudio bastaba para demostrar su eficacia en una condición clínica definida [1].

Hongos adaptógenos: Reishi, Cordyceps, Melena de León y Cola de Pavo

Los hongos entran en esta categoría por su uso tradicional y su acción descrita sobre el sistema inmune y la respuesta al estrés. Su evidencia, en resumen:

  • Cordyceps: resultados mixtos en capacidad de esfuerzo físico: hay ensayos con placebo que muestran mejoras y otros sin efecto.
  • Melena de León: un ensayo pequeño en personas con deterioro cognitivo leve mostró mejores puntajes cognitivos a las 16 semanas.
  • Reishi: evidencia sobre el sueño solo en animales; un ensayo en humanos mostró mejoras en fatiga y bienestar.
  • Cola de Pavo: su evidencia más fuerte viene del PSK, un medicamento derivado de este hongo que se usa en Japón junto a quimioterapia.

→ Leer: qué son los hongos adaptógenos, guía completa

¿Cuál es el mejor adaptógeno?

No hay uno "mejor" en general, porque no hacen lo mismo. Lo razonable es partir por el objetivo:

  • Estrés: la ashwagandha es la que tiene más ensayos, con los matices de arriba y su precaución hepática.
  • Rendimiento físico: el Cordyceps tiene ensayos directos, con resultados mixtos.
  • Foco y memoria: ninguno tiene evidencia sólida en personas sanas. La Melena de León tiene la señal más interesante, en adultos mayores con deterioro cognitivo leve.
  • Descanso: para dormir, la melatonina tiene más evidencia que cualquier adaptógeno.

¿Tienen contraindicaciones?

Sí, y la idea de que por ser naturales son inocuos es uno de los mitos más repetidos. Algunas precauciones documentadas:

  • Ashwagandha: casos de daño hepático [3].
  • Reishi y Cordyceps: pueden aumentar el riesgo de sangrado junto a anticoagulantes. El Cordyceps además podría sumarse a los medicamentos para la diabetes.
  • En general: embarazo, lactancia, niños, enfermedades autoinmunes, y cualquier persona que tome medicamentos de uso crónico debe consultar antes.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los adaptógenos y para qué sirven?
Son sustancias naturales, sobre todo plantas y hongos, que se describen como capaces de ayudar al cuerpo a resistir el estrés. El concepto viene de la farmacología soviética de 1947 y la Agencia Europea de Medicamentos considera que todavía necesita clarificación. Cada adaptógeno tiene una evidencia distinta, y conviene evaluarlos por separado.

¿Cuáles son los 11 adaptógenos?
No existe una lista oficial. Las listas que circulan cambian según quién las escribe. Los más citados son ashwagandha, rhodiola, ginseng, eleuterococo, schisandra, y hongos como el Reishi y el Cordyceps.

¿Cuál es el mejor adaptógeno?
Depende del objetivo. La ashwagandha es la más estudiada para el estrés, el Cordyceps para el rendimiento físico. Ninguno tiene evidencia sólida para mejorar la memoria en personas sanas.

¿Cuáles son las contraindicaciones de los adaptógenos?
Varían según el adaptógeno. La ashwagandha tiene casos de daño hepático publicados; el Reishi y el Cordyceps pueden aumentar el riesgo de sangrado con anticoagulantes. En embarazo, lactancia o con medicamentos crónicos, siempre conviene consultar.

¿Los adaptógenos son lo mismo que los nootrópicos?
No. Los adaptógenos se asocian a la respuesta al estrés; los nootrópicos, a la función cognitiva. Algunos, como la Melena de León, se mencionan en ambas categorías.

Fuentes

  1. European Medicines Agency, Committee on Herbal Medicinal Products. Reflection paper on the adaptogenic concept. EMEA/HMPC/102655/2007. Adoptado el 8 de mayo de 2008. ema.europa.eu
  2. Albalawi AA. Dual impact of Ashwagandha: Significant cortisol reduction but no effects on perceived stress. A systematic review and meta-analysis. Nutrition and Health. 2025;31(4):1395-1408. 488 participantes. doi:10.1177/02601060251363647
  3. Björnsson HK, Björnsson ES, Avula B, et al. Ashwagandha-induced liver injury: A case series from Iceland and the US Drug-Induced Liver Injury Network. Liver International. 2020;40(4):825-829. PMID 31991029
  4. Akhgarjand C, Asoudeh F, Bagheri A, et al. Does Ashwagandha supplementation have a beneficial effect on the management of anxiety and stress? A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Phytotherapy Research. 2022;36(11):4115-4124. 12 ensayos, 1.002 participantes. doi:10.1002/ptr.7598
  5. Ishaque S, Shamseer L, Bukutu C, Vohra S. Rhodiola rosea for physical and mental fatigue: a systematic review. BMC Complementary and Alternative Medicine. 2012;12:70. 11 estudios. doi:10.1186/1472-6882-12-70
  6. Geng J, Dong J, Ni H, et al. Ginseng for cognition. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2010;(12):CD007769. doi:10.1002/14651858.CD007769.pub2

Última revisión de fuentes: septiembre de 2026. Este artículo es informativo y no reemplaza la evaluación de un profesional de salud.

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.